Les pasa casi a todas las mujeres. Aunque no estés enterada de tu embarazo, las hormonas y los cambios en tu cuerpo podrían alterar tus emociones y te podrían volver extremadamente sensible. Por eso podrías sentir que tu estado de ánimo sube y baja fácilmente y que te irritas o te deprimes sin tener motivos. Muchas veces podrías sentir ganas de llorar de repente, deseos de estar sola o dificultad para concentrarte en algo.

Cuando ya sepas que estás embarazada, los cambios emocionales podrían aumentar un poco pues esta nueva situación te podría genera desconcierto, y no sabes si sentirte alegre por la vida que empiezas o triste por la que dejas atrás.

Además, podrías empezar a preocuparte por la salud del bebé, qué va a suceder con tu trabajo, los cambios que llegan a tu vida, cómo mejorar tu situación económica, etc. Esas preocupaciones son normales e inevitables, y a la vez podrían generan tensión en tu cuerpo, ponerte ansiosa y disparar los cambios de estado de ánimo.

Pero no te asustes, los síntomas son diferentes en cada mujer. Además, ninguno es tan serio ni dura tanto como para impedirte disfrutar de una de las etapas más lindas en la vida de una mujer, el embarazo. Por eso, lo mejor es hacerte a la idea y aceptarlos, así pasarán más rápido.

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